Caminata meditativa

Nuestro propósito es brindarles un día en la naturaleza que les permita dejar atrás el estrés, aprender a relajarse, contemplar la raíz del malestar y encontrar estrategias para mejorar la vida.

La naturaleza es un espacio donde aprendemos lecciones esenciales para la vida y donde nos sanamos, purificamos nuestro campo energético, encontramos alivio y depuramos nuestras cargas.

La caminata meditativa cuya cadencia varía entre un paso rápido y marcha al ralentí, además de ser un efectivo ejercicio cardiovascular, es una oportunidad para observar nuestra postura corporal y encontrar el ritmo natural sin el impulso de una meta. 
Habitualmente caminamos para ir a alguna parte, con la determinación de hacer o conseguir algo. La mirada impuesta hacia fuera y la exigencia de alcanzar un fin útil, aquí se enfoca hacia el interior, lo que favorece el desarrollo personal.

La práctica de caminar de forma consciente es parte del “Mindfullness”. Más que un ejercicio de relajación, esta sencilla práctica milenaria pretende conectarnos con el momento presente. 

¿Quien dijo que para meditar tenemos que permanecer sentados?
Al tomar conciencia de todo tu ser y de todo lo que te rodea en el aquí y en el ahora, te sumerges en un estado de conciencia que restaura no solo tu cuerpo físico sino que las demás dimensiones de tu ser.

La depresión, la ansiedad e incluso las fobias son meras habilidades. Se requiere un gran esfuerzo y energía para “no ver” la realidad que nos rodea. Una persona deprimida no se permite ver todo lo que está sucediendo en el universo en cada instante. Por el contrario la misma sufre porque ha creado la habilidad, de manera no consciente, de estar completamente ausente del presente e inmerso en el pasado y en un miedo al futuro que lleva a la desesperanza. Cuando toda nuestra energía vital en lugar de permanecer en el aquí y en el ahora se desvía al pasado y al futuro, no nos queda mucha energía para poder disfrutar la vida tal y como es.

Se dice que alguien le pregunto al Buda “¿Qué es lo que tú y tus discípulos practican? El les respondió: “Nosotros nos sentamos, caminamos y comemos”. Entonces volvió a cuestionar: “Pero cualquiera puede sentarse, caminar y comer”. Lo cual el Buda contestó: “Nosotros, al sentarnos, somos conscientes de estar sentados, al caminar, somos conscientes de estar caminando y al comer, somos conscientes de estar comiendo.”

Steve Jobs era fanático y fiel practicante de las caminatas. Cuando tenía un dilema, daba largos paseos, también cuando quería convencer a alguien, le pedía que lo acompañara a un pasear. Cuenta la leyenda que de esos paseos todos salían persuadidos.

-Hay cierta mística en eso de salir a caminar; a mí me encanta, es una de mis actividades favoritas. A menudo, salgo por mi vecindario, el paseo relaja mi cuerpo y mi mente se despeja. Resulta que, sin saberlo, estaba practicando una técnica común de la meditación.-

Para meditar no necesariamente debemos sentarnos en posición de flor de loto y decir “ommm”. Caminar puede ser igual de efectivo, incluso este tipo de meditación suele ser más sencillo para muchos. Cuando estamos en movimiento nos es más fácil concentrarnos y estar atentos a nuestro cuerpo. Además, está comprobado que caminar ejercita la memoria y hay quienes afirman que despierta la creatividad.

Cuando tus sentidos se entregan a la experiencia del aquí y el ahora mismo, al olor del bosque, a la textura del piso, al sonido de los grillos; tu mente se asombra y se silencia. En este momento algo maravilloso sucede, algo que no se puede describir con palabras, una conexión que entrelaza lo que hay muy adentro de nosotros  con el entorno que nos rodea. Si tienes la mente abierta y no temes ensuciarte o acercarte a un árbol para sentir y oler el musgo y muchas cosas más fuera de lo común, puedes llegar a entrar en un apacible estado de libertad, felicidad y despreocupación, como un niño de esta tierra.   

Lugar: Reserva Ecológica Costanera Sur de la Ciudad de Buenos Aires

Días: Sábados 8AM
Mayor información: vosytuvoz@outlook.com